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El primer proceso documentado sobre la actuación criminal de una toffana tuvo lugar en Palermo en el año 1633, donde el crimen se descubrió por casualidad. Una mujer de Palermo quiso envenenar a su marido para poder escapar con su amante, y para ello obtuvo unos viales de un agua que, a pesar de ser insípida e incolora, tenía la virtud de transmutar al marido en otro más del agrado de su mujer. La dama en cuestión usó la milagrosa agua para aliñar la ensalada de su esposo. Pero éste, sin saber de la intención de su mujer y con el fin de gastarle una broma, cambió su plato de ensalada por el de ella. Así es que al final fue la esposa la que terminó envenenada y, al sentir que se moría, confesó su crimen y delató a su cómplice. Y así se descubrió el singular negocio de la señora Tofania d’Adamo, también conocida como «la Gnura Tufana».

Historia del veneno

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